El pasado 28 de agosto cumplió 17 años, aunque futbolísticamente lleva casi un lustro sumando de dos en dos: cuando salta al césped demuestra el doble de calidad y sangre fría, así como el triple de madurez, sensatez y afán por progresar que lo que se le debe suponer a un chaval, que en definitiva es lo que es.
Todos sus datos estadísticos y biográficos abundan por internet, los archivos de los periódicos y las tertulias balompédicas. Por eso, vamos a pasar página y centrarnos en la imagen que ayer nos regaló. Por primera vez, mostró su edad al gritandodirigirse corriendo, llorando con rabia e impotencia ante un árbitro que fue demasiado fiel al reglamento


